Una app para que «suceda»

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El mundo de las aplicaciones parece empeñarse en que los usuarios 2.0 encontremos el amor. Te presentamos a Happn, la app que sigue los pasos de Tinder convirtiendo en citas los cruces de miradas.

 

Subís al 121, los auriculares con la radio de siempre, las veredas grisáceas de siempre, el boleto como siempre marcando una hora bastante más elevada de lo que quisieras para llegar a tiempo, el guitarrista desafinado de siempre, la lluvia o el sol de siempre. Y de pronto, sucede: una parada antes de que bajes, sube esa persona que parece hacer realidad cada una de las características ideales de la pareja de tus sueños. Cruce de miradas, sonrisas, un “permiso”. Otra mirada a través de la ventanilla cuando ya bajaste y el potencial amor de tu vida sigue su viaje hacia su destino. Un destino en el que posiblemente ya no vuelvan a verse.

 

Destino es para perdedores- Happn

 

“El destino es para perdedores. Es una excusa estúpida para quedarse esperando que las cosas sucedan en lugar que hacer que sucedan” (decía un personaje de una serie que nunca confesaré haber visto). Precisamente, para eso se creó la app Happn: para hacer que las cosas sucedan. (Entiéndase “cosas” como “enamorarte o al menos tener una cita con una persona que te atrae muchísimo y que también se siente atraída por ti”).

 

Desempleando a Cupido

 

El funcionamiento de esta aplicación francesa (quiénes más que los franceses para facilitarnos el acceso al amor) es análogo al de Tinder: cuando dos usuarios se gustan mutuamente, la casamentera app los pone en contacto para que sigan la charla. La diferencia es que en vez de mostrarte todo el universo de usuarios cercanos que se adaptan a tus criterios de interés, Happn te muestra, localizador mediante, aquellas personas con las que te has cruzado. Por supuesto, la persona tiene que tener también la aplicación. Y estar interesada en cruzarte de nuevo, esta vez sin intermediación del azar.

 

Lo que hubiera dado por tener Happn en mi celular ayer en la parada, cuando miré hacia atrás para seguir el recorrido de aquel atractivo sujeto y él también se había dado vuelta para verme. Tres segundos después, cuando volví a mirar, había desaparecido, casi como en la publicidad de la aplicación.





happn – the first app to find those you’ve come… por didier-rappaport


(Cuántas veces les ha pasado esto, sí, tener una cita aburrida, pero también intercambiar 826 miradas con alguien que desaparece en la nada y se lleva nuestra esperanza de, algún día, salir con una persona donde la atracción sea mutua).

Lo cierto es que, primero con las redes sociales, luego con Tinder y ahora con Happn, el destino cada vez tiene más ayudas tecnológicas y no es difícil predecir que pronto quedará desempleado. Películas como Serendipity (o en su nefasto título castellano, “Señales de Amor”, en la que Kate Beckinsale insiste en que sea el puro accionar del destino el que la vuelva a reunir con John Cusack) no tendrán ningún sentido.

 

 

Y hasta me animo a preguntar, ¿tiene sentido de verdad una historia donde todos los esfuerzos para su consecución sean absorbidos por la interferencia entre dos GPS?



 Mantenerlo en privado

 

Más allá de las reflexiones en torno al «amor» –el amor es siempre un buen eslogan, aunque todos sabemos que la amplia mayoría de las apps-Cupido son usadas para encuentros casuales-, hay otras reflexiones y alertas que giran en torno a la privacidad de los usuarios. Y es que todo maravilloso cuando coincidimos en Happn con alguien que nos gustó, pero a nadie le gusta ser encontrado con alguien que no fue de nuestro agrado. ¿Hasta qué punto queremos exponer nuestra identidad a merced de desconocidos?

 

La aplicación ofrece su solución en su política de confidencialidad: jamás revela la ubicación a los usuarios, y solamente se guarda la posición en la cual los dos usuarios se han cruzado. Tampoco se muestran los datos del usuario en Facebook, y siempre se puede bloquear a los usuarios que no están teniendo el comportamiento más agraciado.

 

Ayudar a que «suceda»

 

Hay un pequeño detalle y es que, rescatando el ancestral método de ganancia de los boliches por el cual los hombres pagan entradas mucho más caras que las mujeres (según el viejo concepto machista de que siempre es el hombre el que debe asumir la conquista), aquí también son ellos los que tienen que acudir al bolsillo cuando se concreta un “match”. Mientras, las mujeres lo usan gratis, esperando que el hombre de sus sueños desempolve la tarjeta de crédito para contactarse con ellas.

(Ante lo cual nuestros amigos de Liverpool tienen algo para comentar:)

 

 

En Europa, apenas seis meses después de su lanzamiento, Happn ha tenido más de 300 mil descargas y 50 mil usuarios diarios. En Uruguay aún falta para que alcance la popularidad de Tinder. Por ahora, es más fácil que me vuelva a cruzar al chico otra vez en la parada a que se den todas las combinaciones posibles para que la app nos encuentre (que él tenga la app, que yo tenga la app, que ambos celulares estén con batería e Internet, que el GPS funcione bien, que él me dé like, que yo le dé like, que la conversación se inicie). A lo mejor Cupido todavía tiene algo de trabajo en los nuevos entornos digitales.

                                                                                                             Mar Payssé

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