Atención, esta nota no es sarcástica

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Hay personas tan sarcásticas –en el mejor de los casos, también hay mitómanos perdidos- que nunca sabemos si nos están mintiendo o diciendo la verdad. Muchas veces, al interactuar con ellos, nos gustaría que apareciera una alerta con la inscripción “sarcasmo” para distinguir cuáles enunciados se condicen con la realidad y cuáles son en broma. En esa misma alerta están trabajando ahora mismo los ingenieros de Zuckerberg para incorporar una nueva funcionalidad en Facebook: un letrero que indique “Sátira” junto a las noticias falsas, para que el usuario pueda distinguir sin lugar a la duda las historias verdaderas de las satíricas.

 

La red social estaría atendiendo el feedback que le han hecho llegar miles de usuarios -principalmente de Estados Unidos- enojados por la cantidad de noticias falsas que asaltan su feed, provenientes de sitios conocidamente satíricos como Onion, Daily  y ClickHole. La paradoja es que, al estimar la opinión de los usuarios, quizás se los subestima: ¿es necesario un cartel que les explique cuándo una historia está escrita en tono irónico? Tal parece que lo es.

 

Razonamiento express y pulsión de transparencia

 

Hay un hermoso pasaje en Cien años de soledad  donde una epidemia de amnesia apaleaba Macondo y los habitantes deben poner letreros a las cosas para no olvidar su nombre. Quizás nos esté pasando lo mismo: entre tantos signos y simulaciones, hemos olvidado a discernir lo real de lo irónico y necesitamos carteles que hagan el proceso de razonamiento por nosotros.

 

Así, con la misma mecanicidad con que se le da like a un contenido en el muro, Facebook está proponiendo una lectura de las noticias mecánica, procesada, sin lugar a dobles o triples interpretaciones. El afán de transparencia de la red social ya había tenido una pequeña pero muy significativa muestra con la aparición del “visto”, esa automática función del chat  que revela sin tapujos cuando alguien nos está ignorando, o cuando nosotros ignoramos a alguien.

 

Los signos son algo que se usa para mentir”, escribe Umberto Eco al definir la semiótica, y no hay nada intrínsecamente malo en que un signo se pueda usar para representar otra cosa diferente a la verdad. Con esta pulsión explicitadora, Facebook atenta contra la posibilidad de múltiples sentidos, de libres interpretaciones. Una noticia o es verdadera, o es falsa. Los mensajes son ignorados, o contestados. En el medio de los extremos, ninguna posibilidad. Todo llega digerido. Es el fin de la connotación, el fin de la creatividad del receptor.

 

 El fin del sarcasmo

 

Claro que esa dificultad de discernimiento que viene atacando a los usuarios de Facebook -como si fuera la epidemia que relataba García Márquez en su novela- es inducida, en gran parte, por el propio medio y su forma de presentar las noticias. “¿Por qué la gente cae en esas noticias falsas? En principio eso sucede, mayormente, cuando no estamos prestando realmente atención a lo que leemos. Pero no se trata de ‘lapsos reducidos de atención’. Se trata de superabundancia de fragmentos descontextualizados de información. Los titulares de Facebook y los tuits no proveen consistentemente las claves que uno necesita para distinguir noticias extrañas de noticias falsas, salvo que el portal sea constistentemente irónico”, analiza el portal científico Science of Us.

 

Por lo que han reportado las fuentes de Facebook, los portales que han generado el testeo de esta actualización se definen explícitamente por producir contenidos irónicos y noticias satíricas, a tono con la agenda de actualidad norteamericana e internacional. El solo hecho de que los links lleven a esos sitios, ya estaría dando la pauta de interpretación de los contenidos. Es problema es que lo que hace efectiva la ironía –y la crítica que conlleva- es, justamente, el hecho de que la noticia pueda confundirse con una noticia verdadera. El cartel “Sátira” pone fin a la gracia del sarcasmo como filosa cuchilla entre la verdad y la crítica de la verdad.

 

 

Si nosotros no discernimos, ¿quién discierne por nosotros?

 

Lo que Facebook no ha detallado demasiado es cómo se implementará el mecanismo “Sátira/No Sátira”. En principio, se incluiría solo en la sección de “artículos relacionados”,  donde los portales irónicos llevarían de por sí, automáticamente, la alerta. Esto significa que alguien debería previamente identificar cuáles portales merecen el cartel discernidor, como en una especie de “neo-inquisición” donde algunos sitios ingresarían a la “lista negra” de los links con letrero.

Por otra parte, también podríamos concebir la posibilidad de que sean los propios usuarios los que coloquen la etiqueta de “Sátira” al compartir contenidos de tono satírico (una práctica ya conocida en Twitter, mediante el hashtag #sarcasm). Esto solo llevaría a mayor distorsión y confusión: cabe la chance de que circulen noticias satíricas sin notificación, y otras verdaderas proclamadas falsas. Sin parámetros para distinguir letreros verdaderos de letreros falsos, podemos llegar a un punto donde nada se cree, o todo se cree; similar  a lo que le ocurrió al hombre que dio like a todo lo que aparecía en su muro: todo le gustaba, pero nada le gustaba. Lo que nos permite distinguir, dividir, separar es, siempre, la capacidad de razonar  (“razón” viene de “ratio” que remite a “separar en partes”). No lo subestimemos.

 

                                                                                                                                              Mar Payssé

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